Algo que las películas, nuestros padres y maestros, nos enseñan es que la universidad es dura porque te prepara para el mundo laboral, un mundo comunmente frío y despiadado en donde a nadie le interesa si estás resfriado o en tus días. A mí si me toco el típico error de prepa, escolar o no, donde parte del regaño era "ya estás grande, ya vas a universidad, ya no puedes comportarte así".
Por tanto, si tienes un "problema" de que tu salón está dividido, si cada día es un
"dimes y diretes" a media voz o si un grupo se entera de información importante y no la comparte, deberías ser capaz de solucionarlo tú solito, sin necesidad de llorarle a los maestros, ni siquiera a la de Desarrollo Personal, ni tienes porque ir a hablar con el director sobre lo mal que te tratan. Esto ultimo sobre todo cuando eres tú el primero en creerte superior, en levantarle la voz a alguien o incluso en amenazar personas.
Que después de todo ésto ya es univerdidad, ya estás grande más aún porque ya pasas de los veinte años.
Con ésto mi salón confirma ser la antitesis de las películas, porque si éstas nos enseñan algo más es que siempre las víctimas, a los que los maestros y demás gente pensante apoya, son los nerds, aquellos con mejor promedio y que abren la boca para decir razones, no lo primero que se les ocurre. ¿A quiénes no quieren en las películas? A los que ahora llamamos "Bullies", esos que van por pasatiempo a la escuela y cuyo promedio no podría estar más pinche.
¿En mi escuela a quienes le hacen caso los maestros y de parte de quién se han puesto? De los bullies; de los que hollywood, y posiblemente cualquier otra escuela en cualquier lugar del mundo, pintan como los malos.
Nunca imagine llegar a tener problemas en UdeM y luego ¿con mi promedio? pues cómo...¿o no? Tal vez es porque ellos fueron a llorar...un dato que me deja perpleja porque supuestamente el perfil de un periodista es alguien fuerte mental y emocionalmente. No se ustedes pero a mí alguien que a la menor "provocación" va a la oficina del director, me parece muchas cosas pero nunca fuerte.
Tal vez porque ellos se la pasan adulando...pero si yo soy capaz de sacar un 100 sin andar lamiendo botas ¿entonces por qué habría de hacerlo? ¿alimentar de a gratis un ego que no es mío? Paso.
Ya son todos los maestros. ¿Quiénes son los buenos, indefensos, inocentes, "no rompen un plato y jamás en la vida gritan"? Aquellos, los otros, la mayoría, los que participan para decir bobadas, que justifican sus opiniones con un "porque no quiero", que alguna vez nos llamaron retraídos y a quienes el director les permite gritarnos.
¿Los malos? presente la ex-reina, que está semana le toca a Dany. Nosotros los que llevan mejores promedios, los que dan opiniones justificadas defendibles, que realmente nunca hemos llamada nada a nadie.
Lo de que el director (Arturo), quién esta semana a caído tanto de mi gracia que no hallo ni con qué compararlo, les permite gritarnos no es broma. Kali le grito a Dany que en la vida se vuelva a burlar de sus ¡Oh tan mágnanimas y contrastadas opiniones! (antes, Trini ya había amenzado a Dany y a todas con un "cuidadito de cómo me hablas!") Dany iba a contestar en el mismo tono y ¿qué hace el director? ponerse en medio y parar todo. Justicia más divina no hay.
La etiqueta ni como quitarla...Ayer nos habló para ver si nos habíamos puesto de acuerdo sobre el altar, en un tono y actitud de "no me sorprendería que dijeran que no y echaran por tierra el trabajo de sus compañeros". No recuerdo exacto que dijo, algo sobre portarnos bien lo más seguro, el caso es que Javier respondió que entonces hay que contar todo, lo que haces también no sólo lo que te hacen (como lo hicieron nuestros queridos compañeros). ¿Respuesta de Arturo? que mejor era que no hicieramos nada.
También dijo que ya no hay que separar gente por motivos tan vanales, esto sin saber que minutos antes sus protegidos lo habían hecho. Dato por el cual ni yo ni Dany pudimos aguantar más la risa.
No recuerdo si Vale o Adri sugirió lo de ganarnos a Arturo. Hasta hace una semana hubiera estado de acuerdo...pero yo lleno el perfil psicologico, yo leo, yo soy la segunda mejor promedio, yo me mudé por mi pasión, yo sé redactar y ya sé exactamente lo que quiero hacer laboralmente, yo opino de cosas que puedo respaldar. ¿Qué más tengo que hacer?
Lo triste e irritante es que no nos dan derecho a replica y que se han quedado con un lado de la historia, por lo que a mí me inquieta la labor periódistica de estas personas, por cierto. En lo que a mí respecta, no creo tener que hacer más meritos. Allá ellos.